July 17, 2008

Poseídos

Hace unos días, nuestro ignorante, hipócrita y corrupto Cardenal Norberto Rivera tuvo a bien declarar una mamamada con respecto a los inmundos habitantes de la Ciudad de México y nuestra necesidad de un exorcismo:

"Todo sacerdote fue convocado para luchar contra el maligno en su terreno, no sólo a través de su ejemplo y consejo, sino de su oficio propio: el de exorcista", dijo el Cardenal Rivera.

El Arzobispo relató que cuando asumió el Obispado de Tehuacán, no vislumbró la necesidad de una pastoral de la "sanación" en esa diócesis; pero cuando llegó a la capital del país consideró la necesidad de la lucha directa contra la acción del demonio en los fieles, "cuyas heridas más que psicológicas son del orden moral debido a la gran contaminación de valores humanos". (todos los resaltados directo de la fuente).


Los sacerdotes de vez en cuando dicen tonterías como ésa, pero al parecer, esta es una creencia y un fenómeno mucho más grande. Investigando la nota, descubrí que justamente en estas fechas se lleva a cabo el 3er. Congreso Nacional de Exorcistas en Cuautitlan Izcalli, en el cual participarán eminencias en el tema, por ejemplo:

El Padre José Luis del Río y Santiago, de la diócesis mexicana de Saltillo, advirtió que las prácticas de adivinación, la brujería y el ocultismo está llevando a que aumenten notablemente los casos de posesión satánica. "Hay gente que se involucra en ese tipo de prácticas sin saber que lo que está haciendo es abrir la puerta al demonio ", destacó.

Estas afirmaciones son ridículas en muchos contextos. Primero, porque la Iglesia no comprende su propia naturaleza: es capaz de crear una barrera entre su propia fe irracional y otras creencias místicas como "el ocultismo". Vamos, no hay nada más "ocultista" que los Misterios cristianos... pero el problema es justamente comparar estas prácticas esotéricas con el demonio. Quiere decir, pues, que estos actos SÍ son caminos válidos para algún tipo de contacto espiritual, y no sólo la Iglesia tiene el monopolio. Circularmente, se propone entonces que los rituales de la Iglesia, incluídos los exorcismos, son también una especie de brujería y esoterismo vago, con la diferencia de que éstos se practican en grandes templos exentos de impuestos... La psicosis continúa:

El coordinador general de exorcistas de la Arquidiócesis de México, el Padre Pedro Mendoza Pantoja, criticó el escepticismo de algunos sacerdotes sobre la existencia del diablo (...) y advirtió, “actualmente muchas personas sufren diversos tipos de afectaciones demoníacas debido al alejamiento del hombre de la fe, lo que lo hace crédulo en magia, brujería, maleficios, horóscopos e incluso en la muerte...

De nuevo, un argumento circular. ¿Es la posesión demoníaca lo que hace a la gente crédula en la brujería, o son estas prácticas lo que nutre la credulidad de la gente? La Fe católica (o cualquier otra fe) se define principalmente como una creencia que no admite dudas. Alguien increíblemente crédulo, pues, es un hombre de fe. Los sacerdotes son igual de crédulos que los usuarios de la ouija o los lectores del Tarot. Ninguna de estas creencias tiene fundamentos o comprobaciones.

Me interesa particularmente el remate de este párrafo, dado que ahora lo que se compara con la magia y la brujería es... ¡la muerte!

¿La posesión demoníaca nos hace creer en la muerte? Entiendo que la idea de la resurrección y la vida en el Cielo son importantes para los católicos. En ello se basa toda su promesa incumplible de salvación... pero no hay nada que discutir sobre la muerte. Vayamos a donde vayamos después de ella (mi apuesta más fuerte es que vamos a la Semefo), es un hecho que morimos. ¡Todos, sin excepción! No se necesita estar poseído para creer en la muerte, al contrario... se necesita estar poseído por un meme muy perverso para afirmar que la muerte no existe o que no hay que creer en ella.

Finalmente, hay dos bandos de lunáticos: los que creen ciegamente en el esoterismo y los que creen ciegamente en el dogma de la Iglesia. Es casi seguro que sean los mismos. Aquellos que creen en una cosa deben creer en la otra. Pero hay diferencias, según ellos:

El psicólogo y exorcista de la Arquidiócesis de México, P. Enrique Maldonado, señaló que es necesario distinguir entre una verdadera posesión diabólica y una enfermedad mental. En ese sentido, afirmó que de cada diez mil casos de presunta posesión sólo uno es real.

Añadió que por ello es necesario el apoyo de especialistas quienes, bajo la guía del sacerdote, podrán diferenciar una sicopatología de una verdadera influencia demoníaca y así ayudar a la persona “a encontrar la mejor vía para solucionar su problema”.

El P. Jesús Yáñez explicó que para establecer una posible posesión se deben manifestar cuatro criterios en la persona afectada: aberración a lo sagrado, aparición de fenómenos paranormales “en grado sumo”, la “revelación de cosas a distancia”, y hablar en lenguas que la persona en estado sano desconoce.

(A su vez) el Padre Abel López manifiesta que cuando una persona se encuentra poseída por el demonio se hace visible en su modo de modo de actuar y hablar, pues su tono de voz tiende a ser más agresivo. Sin embargo, el diagnóstico de posesión debe ser determinado por varios especialistas científicos. "Entonces el obispo tiene que mandar a psicólogos, psiquiatras, médicos para que den su diagnóstico, para decir si está endemoniado, si está poseído o no está poseído".

Primero que nada: si sólo un caso entre diez mil parece tener estas características, ¿quiere decir que el diablo es un huevón? ¿Que la posesión es un negocio en decadencia? ¿Que tal vez el fenómeno pueda ser explicado de otra manera mucho más cuantificable y comprobable?

¿Qué psicólogos, psiquiátras y médicos consultan estos señores cuando creen que alguien está poseído? Claramente, deben ser sacerdotes que estudiaron también medicina, psiquiatría y psicología, como es el caso del Padre Maldonado. Estos deben considerarse como pseudo-científicos, si es que pueden, esquizofrénicamente, dar un diagnóstico fisiológico y espiritista al mismo tiempo.

Claro que el diagnóstico puede ser MUY preciso:

Hay que recordar que en “la guerra que hubo en el Cielo” no sólo cayó Satanás, sino también demonios menores que le siguieron; y que “poseído” es la persona atacada por Satanás y “endemoniado” el invadido por demonios menores.

¿Cómo se determina ésto? ¿Qué hace Satanás distinto a sus discípulos? ¿Por qué, a diferencia de los habitantes de Tehuacán, los chilangos necesitamos un exorcismo? ¿Por qué la gente sigue creyendo en estas farsas, cuentos y mentiras? Todas estas son preguntas (retóricas, sí) que nunca tendrán respuesta puesto que el problema mismo es ridículo e inaceptable.

Obviamente, lo que necesitamos es exorcizar a los sacerdotes y feligreces, para que las ideas primitivas, ingenuas y peligrosas que controlan su mente sean erradicadas de una vez para que puedan aprehender el mundo tal y como es, y así tomar decisiones que enriquezcan sus vidas, tanto médica como espiritualmente.

Pueden leer más tonterías en esta agencia católica de noticias.


3 comments:

Anonymous said...

Este estuvo muy de hueva.

O será que aparte de amargado estas dejando de ser gracioso y espontaneo??.

Anonymous said...

No parece que ahora tomes decisiones que enriquezcan tu vida, y mucho menos en la espiritual.En qué momento cambiaste tanto?

ECM said...

wow, lectores anonimos regañones y juzgones... que bello